Introducción

Los animales de experimentación, de manera similar a lo que sucede con cualquier ser vivo, están constantemente afectados e influidos por un gran número y variedad de factores sanitarios y genéticos. La necesidad de introducir en los experimentos el menor número posible de variables y controlarlas adecuadamente obliga a una adecuada estandarización del reactivo vivo. De ahí la necesidad de un animal de alta calidad genética y sanitaria, lo que obliga a que haya sido criado y preparado para su fin específico.

Pero no solo estos factores influyen, las variables medioambientales también deben ser conocidas y controladas, esto es, estandarizadas. Las condiciones de alojamiento, temperatura, humedad, ventilación, luminosidad, ruidos, tipo de jaulas, densidad de población, alimentación, bebida, etc. deben ser adecuadamente precisadas, normalizadas y controladas.

Sin embargo, la investigación con animales no solo exige animales de calidad y una infraestructura específica, que garantice unas óptimas condiciones de mantenimiento, manejo y sanitarias, sino también el cumplimiento de una serie de normas legales que velan por la protección, el respeto y el trato ético a los mismos.

La existencia de una Convención Europea para la protección de los animales vertebrados utilizados con fines experimentales y científicos, de una directiva europea (86/609/CEE) sobre acercamiento de las disposiciones legales y administrativas, y de una serie de normas españolas derivadas de las dos anteriores (la más relevante, el Real Decreto 1201/2005 sobre protección de los animales utilizados para experimentación y otros fines científicos) han supuesto un notable cambio en las condiciones de alojamiento, cuidado y mantenimiento de los animales empleados en experimentación.

La mayor calidad de la investigación, la mejor reproducibilidad de los experimentos, la aminoración del número de animales necesarios, son algunos de los logros de la actual concepción de los animales de experimentación y de la publicación de las normas antes citadas.

En esta filosofía de trabajo se enmarca el Servicio de Animalario Universitario de la Universidad de León, elemento de apoyo investigador que cuenta con registro oficial y homologación en el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, con el número 24089-25A, así como en la Consejería de Agricultura y Ganadería de la Junta de Castilla y León, con idéntico número.

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